Una reflexión ambiental desde la Comosoc

Desde la Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia – COMOSOC, preocupados por la forma como se expresa la crisis ambiental y el cambio climático en el planeta y en particular en nuestro país Colombia, hemos decidido profundizar en los temas ambientales, puesto que se vienen trabajando desde diferentes campos en acciones para incidir sobre las preocupaciones ambientales, teniendo en cuenta que sus efectos se empiezan a sentir en las regiones de manera consciente.

Cuando miramos con cuidado a la naturaleza, vemos que ella nos garantiza el agua, el alimento, la energía y muchos otros elementos indispensables para el bienestar de nuestras vidas como seres humanos. Sin embargo, los problemas ambientales como la reducción en la calidad del agua potable, contaminación atmosférica, deforestación y disminución de la biodiversidad, sumando al incumplimiento de normas ambientales, están conduciendo a un deterioro de la línea ambiental básica del desarrollo territorial y su sostenibilidad[1], así como el aumento y cambio del clima, poniendo en riesgo la posibilidad de la vida humana en el planeta.

Este deterioro de los cimientos de la vida humana se manifiesta en la actual crisis ambiental, y hunde sus raíces desde el proceso mismo de la llegada de los españoles a América Latina. Fue con la invasión colonial donde empezó la explotación desmedida de los recursos naturales acompañada por la dominación cultural que llevó al deterioro de nuestra identidad y del extravío de la importancia entre la vida humana y la naturaleza. Es por ello, que nosotros venimos de una herencia cultural extractivista, que amenaza con desaparecer nuestro soporte natural, que es la vida que habita en la tierra. Los actuales procesos extractivos generan no solo desplazamientos, desarraigos o territorialidades superpuestas en los seres humanos, sino que también producen nuevas territorializaciones y relaciones entre la materialidad, la infraestructura, el Estado y los diversos actores sociales y económicos que no se pueden dejar a la supuesta “voluntad” del mercado.

Dice la profesora Noguera que “la pérdida de la tierra es la pérdida de la casa, del nicho, del hogar, del nido y del cuerpo que somos. ¿Y qué significa esto? Perder la tierra no es haber perdido propiedad sobre ella (…)”[2]; La pérdida de la tierra como lugar de origen de la vida y lo humano como emergencia de ella, es a la vez, la pérdida de la tierra como entramado de vida y la pérdida del habitar mismo en tanto morada para el hombre. La pérdida de la tierra en tanto morada, en tanto habitación, en tanto casa, es la pérdida de un modo del ethos/ (sistema racional de principios), que Leonardo Boff (2001) en su Ética planetaria desde el Gran Sur[3], nos advierte como (…) pérdida de la morada para el hombre. El desplazado, el desterrado, el desarraigado (…) el sin-tierra, son figuras poético-políticas, de esta pérdida. Según la evocación que hace Boff, el ethos es el modo como la tierra se expresa para ser habitada por el ser humano.

Esta pérdida de la tierra esta siendo acelerada por el modelo de desarrollo capitalista, neoliberal, basado en el modelo petrolero que existe en los yacimientos del fondo del subsuelo. Este modelo cobra vida cuando sacamos el petróleo de las entrañas de la tierra para ser usada como la energía que mueve nuestra economía. Es tan alto el grado con que extraemos petróleo que se ha constituido en el mayor generador de Producto Interno Bruto- PIB del país, aparte de la riqueza oculta bajo la mancha del narcotráfico.

Estas extracciones son amenazas para la vida en nuestros días y nos obliga a ciertos consensos como lo plantea Boff. El interés que se ha ido convirtiendo en compromiso por recuperar la tierra, el agua, y los alimentos responde a la la necesidad de preservar el patrimonio común donde reside la vida y la vida de la humanidad.

Ante esta emergencia, urge avanzar en consensos para enfrentar la pobreza, el deterioro ambiental, la seguridad alimentaria, la comercialización de los productos, la pérdida de oportunidades para los jóvenes en el campo o en los barrios(…) que están siendo tramitados en estos días en nuestro país como pactos de trascendencia regional y global para proteger la Amazonía, la Orinoquía y el corredor biogeográfico del Pacífico. También se deben generar pactos por la conservación de las fuentes de agua como los Páramos, el Macizo Colombiano, a través de diálogos regionales y de encuentros o empalme social, sobre los cuales debemos estar atentos y atentas a participar para ir perfilando los problemas ambientales presentes en nuestros territorios y avanzar hacia la construcción de propuestas viables que permitan enfrentar los modelos económicos que a largo plazo traerán la muerte para la vida en el planeta.


[1] Caraballo y otros Artículo Medio ambiente. Urge superar la crisis ambiental: un llamado de alerta. Academia Colombiana de ciencias exactas, físicas y naturlaes 2021.

[2] Noguera Ana Patricia. CRISIS AMBIENTAL: PÉRDIDA DEL CUERPO Y DE LA TIERRA. https://augustoangelmaya.org/statics/documents/Noguera%202012_perdida%20del%20cuerpo%20y%20de%20la%20tierra_Culturaydroga17(19).pdf

[3] Ibídim.

Abogada ambientalista y habitóloga. Especialista en Gerencia de Recursos Naturales. Magister en Habitat. Integrante de la COMOSOC

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