La mal llamada “viruela del mono” es resultante de la ecología-mundo capitalista y no de los monos o de África

Tras la pandemia de la Covid-19 la humanidad enfrenta una nueva epidemia. Se trata de la denominada viruela símica. Para agosto del 2022, según la Organización Mundial de la Salud, se han registrado más de 35.000 casos de contagio y 12 personas fallecidas, en 92 países. (ver mapa). Con un acelerado incremento en las últimas semanas y una presencia de casos alta en Estados Unidos y Europa.

Fuente: Centers for Disease Control and Prevention

Se trata de un virus el virus de la misma familia que la viruela, enfermedad que responsable de gran parte de la catástrofe demográfica que diezmó a los pueblos originarios de América en el siglo XVI y que fue erradicada en la década de 1980.

Durante la década de 1970 la Organización Mundial de la Salud declaró que la viruela había sido erradicada de la faz de la Tierra. En años posteriores se suspendió la vacunación. Así que quienes fueron vacunados contra la viruela hasta 1980 podrían tener inmunidad, pero las personas nacidas después de 1980 ya no la tienen y están propensos a contraer nuevas variantes de viruela.  Se trata de una variante de viruela. Existen diferentes viruelas, en caballos, cerdos, vacas y simios. Pero este virus no salta directamente de los monos a los humanos. Al igual que la viruela el virus requiere de las pulgas en algunos roedores. Y es de los roedores y otras especies similares que salta a los humanos. Por eso es impreciso denominarla “viruela del mono”, esta denominación es un imperialismo cultural que busca situar los males fuera del norte global. Al rastrear en Google los términos monkeypox o viruela símica una gran cantidad de imágenes muestra a personas afrodescendientes como ejemplos de la enfermedad, lo que produce una asociación distorsionada de la realidad.

Incluso, el comisionado de salud de Nueva York, Ashwin Vasan, ha solicitado a la OMS cambiar el nombre de “viruela símica” debido a los efectos estigmatizantes que este tipo de nombres acarrea y porque no se cree que el virus se origine en los monos. Además, recordó que recientemente los crímenes de odio contra los asiáticos y los isleños del Pacífico aumentaron durante la pandemia de COVID-19 debido al estigma y los nombres racistas que estaban vinculados al virus. El expresidente Trump fue criticado por referirse al COVID-19 como el “virus de Wuhan” y el “virus de China”. África y los afroamericanos están siendo estigmatizados. La OMS está discutiendo que nombre debe tener esta nueva enfermedad.

Este nuevo virus se descubrió originalmente en el Congo -bajo dominio del imperialismo belga en la década de 1950- en monos criados en cautiverio por laboratorios europeos para fines de investigación. Es posible que el cautiverio bajara las defensas de estos seres y numerosas enfermedades los atacaran. Unos años después se dio un salto zoonótico a humanos.

El virus se propaga a las personas cuando entran en contacto físico con un animal infectado (roedores portadores de pulgas con el virus). Las personas que tienen la enfermedad son contagiosas mientras tienen síntomas (normalmente entre las primeras dos y cuatro semanas). Se puede contraer esta afección a través del contacto físico con alguien que tiene síntomas. Las erupciones, los fluidos corporales (como fluidos, pus o sangre de lesiones en la piel) y las costras son particularmente infecciosos. El contacto con objetos que han estado en contacto con la persona infectada como la ropa, ropa de cama, toallas u objetos como utensilios para comer también pueden representar un foco de infección. El virus puede además transmitirse de una mujer embarazada al feto a través de la placenta, o mediante el contacto de un padre infectado con el niño durante o después del parto a través del contacto de piel con piel.

Pero los contagios aumentan debido a factores asociados a la acelerada circulación microbiana generada en la ecología-mundo capitalista, en la que el calentamiento global, la destrucción de bosques, la devastación de ecosistemas, la deforestación y la extracción de combustibles, entre otros aspectos, se relacionan con la disminución de la diversidad biológica del planeta, haciendo que los virus salten más rápido entre las cada vez menos especies y la respectiva zoonosis hacia los humanos. Adicionalmente, el tráfico global de especies de las selvas hacia Europa, Estados Unidos y en general el norte global, expone a las poblaciones sin inmunidad a saltos zoonóticos. Por ejemplo, en 2003 en EE. UU. se dio un brote de viruela símica relacionada con perros de las praderas capturados para la venta que habían estado expuestos a una rata gambiana infectada con el virus, importada de África occidental.

Si bien, por ahora no hay pandemia de la nueva viruela (aunque hay brotes en cada vez más países) estamos ante una situación alarmante. La amenaza de nuevas enfermedades globales es muy alta. Los sistemas públicos de salud nacionales siguen sin recuperarse y fortalecerse, la desinformación es creciente y los grandes medios de comunicación contribuyen a difundir irresponsablemente estereotipos y prejuicios.

La exigencia de un sistema público de salud para la información y la prevención, independiente de las presiones del mercado son hoy más vitales que nunca.

Referencias:

Frank Molano Camargo es docente en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (Bogotá-Colombia). Investigador en los campos de la historia ambiental, los movimientos sociales y la educación política desde la perspectiva de la ecología mundo capitalista. Es también director del semillero interinstitucional «Yalpay. Historia, territorios y política» y miembro de la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental - Solcha.

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