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Otra Democracia: Apuntes para la discusión

Viernes 15 de septiembre de 2017

"no es más que una excusa para la discusión, es una propuesta incompleta y abierta a la critica franca de todas, solo trata de poner algunos elementos de análisis y proyección que surgen de los seminarios nacionales, sobre las cuales discutir a profundidad con la amplia gama de sujetos y tendencias de lo popular. Es solo la invitación a que le aportemos a un proyecto de nuevo tipo que le de vida a nuestro esfuerzo individual transformándolo en colectivo, con miras a la consecución de un proyecto de mayorías, que no se conseguirá de la noche a la mañana, sino con entrega y solidaridad, tiempo organizado y constante, buscamos estar a la altura de lo que queremos construir"

¿De donde venimos?

El más reciente periodo político y económico marcado por un valioso pero cojo proceso de paz con las FARC-EP y un lento proceso de paz con el ELN, así como la caída de los precios del petróleo, los escándalos de corrupción, las numerosas protestas agrarias, los paros cívicos, las consultas populares, las revocatorias a alcaldes y gobernadores, la reconstitución del para militarismo etc; sumado al panorama internacional de desgaste de los gobiernos progresistas, los proceso que aquí convergemos hemos visto necesario encaminarnos en un análisis riguroso del trasegar de la disputa popular, y jugarnos en la contienda nacional por la puesta en marcha de una propuesta renovada que logre recoger el sufrir y el sentir de las amplias mayorías del pueblo colombiano.

Pueblo que durante toda su historia ha demostrado su valía en luchas sectoriales locales, regionales y nacionales y ha logrado resistir los duros embates de la guerra, construyendo valiosos acumulados para el campo popular, progresista y revolucionario. Consideramos este momento particular como un cierre de ciclo y una oportunidad para reinventar, reconstruir y reorientar los horizontes, las practicas y los repertorios de la lucha tal como se han venido desarrollando. Por ello intentamos construir una propuesta que logre sacar al movimiento popular de sus inercias estratégicas, tácticas y organizativas, y que logre trascender la desconexión y la marginalidad con las amplias mayorías sociales.

En esta situación y reconociendo la importancia histórica de una salida política al conflicto social y armado, así como de defender los acuerdos paz, no perdemos de vista la necesidad de buscar un elemento de articulación de demandas, de sueños y de ilusiones que vayan más allá de la tan anhelada paz; un horizonte de emancipación que logre remover de manera más solida y contundente los obstáculos que impiden el libre desarrollo del bienestar del pueblo colombiano, de manera que recoja un espectro más amplio de visiones sobre la realidad social y las proyecte a una critica más profunda del modelo actual. Consideramos que éste elemento es la “Democracia”, un concepto legítimo en disputa y con una amplia capacidad de integración social.

Así, durante unos años, lentamente hemos recorrido este proceso en doble vía, al mismo tiempo que defendemos la pertinencia de hablar y defender la democracia, le criticamos por considerar que la democracia actual no es democracia, que esta secuestrada en una “clase política tradicional” que somete al pueblo a condiciones de indignidad; que mediante las instituciones y aparatos de control social e ideológico, llevan a las mayorías sociales a actuar de manera egoísta, en la que priman los intereses individuales sobre el sentido de la solidaridad entre los empobrecidos, y captura las prácticas y los discursos alternativos en los limites de un sistema, de manera que no le ponga en cuestión. Vemos que la experiencia de nuestra democracia esta atravesada por las lógicas de la competencia y las ritualidades políticas, donde el espectro de fuerzas sociales reclaman y proclaman su significado en los discursos y prácticas políticas, pero ninguna con la capacidad de apasionar ni movilizar los anhelos de una mejor vida para los menos favorecidos, que busque un futuro sólido donde dejen de reproducirse fenómenos como la explotación, la exclusión, el sexismo, el egoísmo y sin lograr erigir una alternativa real para las mayorías.

Principios analíticos para poner sobre la mesa:

Es importante tener unas tesis mínimas sobre la visión de la sociedad que tenemos y desde las cuales construir política. Desde los seminarios nacionales y las discusiones podríamos sintetizarlas de la siguiente manera:

1.La sociedad actual, marcada por el capitalismo, el colonialismo, el autoritarismo y el patriarcado es una sociedad de clases, de sectores, grupos étnicos, de genero etc; con intereses contradictorios, por tanto, la lucha es uno de sus aspectos centrales y la necesidad de articularnos en torno a una propuesta alternativa de país es imperiosa.

2.La movilización y creación de espacios propios de los más diversos sectores de los explotados, dominados y oprimidos, es decir, las luchas populares son esenciales con base en que la necesidad, la voluntad y la organización, exponen las contradicciones del sistema.

3.Lo que diferencia nuestro enfoque de otros es que la transformación de esta sociedad debe basarse en el protagonismo de estos movimientos, a decir, el protagonismo del pueblo organizado, y no en el protagonismo de un partido, en la personalidad de caudillos, profesionales de la política o de intermediarios que hablen a nombre de sus representados sin consultarles.

4.La democracia no se reduce al juego electoral, es un campo abierto de disputa y de construcción, por eso creemos en la capacidad creativa y constructiva de la gente, creemos en la democracia, pero no en la actual, que es restringida, formal, procedimental, y que termina por legitimar el estado de exclusión; creemos en otra democracia.

5. No entendemos la política como la competencia entre partidos por acceder a posiciones de poder desde las cuales imponer nuestra visión del mundo a los demás, sino como la complementariedad territorial y sectorial encaminada en la gestión colectiva de la agricultura, la manufactura, la industria, la soberanía, defensa y el cuidado del territorio en beneficio de todos, a través de una economía, política, cultura y organización popular propia.

Visión programática y metodológica:

De lo anterior se deriva la necesidad de orientar nuestra acción de manera articulada y para ello es necesario operar desde una propuesta metodológica y programática conjunta. Pero ¿cuál es esta propuesta programática y metodológica?

1.) Obviamente, todo esto es una construcción colectiva, pero ya tenemos algunas nociones: Otra Democracia desborda el límite de lo institucional y la ritualidad electoral, y amplía su horizonte a nuevas relaciones de poder y organización social, más allá del Estado. Por eso su horizonte estratégico se proyecta no en la tradicional “toma del poder” sino en construir el poder popular, lo cual no significa una izquierda fuerte, un partido o un aparato fuertes sino un “Pueblo Fuerte”.

De esta forma, se pretende operar la transformación a través de los mismos movimientos populares, cuando no existen estos movimientos, el objetivo es organizarlos; y donde ya hay movimientos, impulsarlos y promover en su seno una visión metodológica y programática con visión democrática y emancipadora, así mismo promover alianzas entre los movimientos, la integración de sus luchas y el aumento de su fuerza social.

2.) No nos negamos ni nos marginarnos del escenario político electoral pero tratamos de complementar y corregir dicho escenario con el privilegio de formas de democracia real y directa, basada en propuestas concretas que constituyen la puesta en práctica de experiencias piloto de Poder Popular, con consejos territoriales del pueblo o formas organizativas territoriales que permitan construir nuevos escenarios discursos y prácticas en el manejo de lo común.

3.) La búsqueda y defensa de la fuerza del movimiento, a través de la formación de un bloque popular que supere la dispersión del movimiento social, con estilos y métodos que expresen en la realidad concreta, las aspiraciones de los empobrecidos y creyendo que no debería ser convertido en una secta o aparato; es decir, que no sólo permitan la entrada de militantes de una u otra ideología o que estén subordinados a una de ellas, sino incluir a cualquiera que esté dispuesto a luchar utilizando como criterio las necesidades, de bienestar, libertad y conocimiento que todos tenemos, la convivencia en un territorio específico y la problematización crítica de la vida en un sentido amplio.

Llevar a la realidad Otra Democracia, supone también una apertura crítica hacia diferentes prácticas y fuentes del pensamiento emancipatorio que aportan desde sus desarrollos a una mayor comprensión de nuestra idea de democracia; por ejemplo, el feminismo anticapitalista; el ecologismo popular; las corrientes marxistas y marxistas leninistas; las cosmovisiones indígenas; las corrientes libertarias; la teología de la liberación; entre otras, que son un legado importante de la lucha de los pueblos por su emancipación.

4.) La búsqueda de una economía propia, alternativa, que promulgue por la auto gestión, que se base en la propiedad colectiva de los medios de producción y que sea dirigida por todos de manera cooperativa, en respeto con la naturaleza y en igualdad de condiciones laborales.

5.) Un Sistema Nacional de Comunicación Alternativa, donde la concepción de la comunicación, se piense como herramienta o elemento sustantivo de la política y que se ofrezca como una propuesta de complementación a la acción política particular o común de las organizaciones y colectivos que conforman el proyecto.

6.) La defensa de la solidaridad y la complementariedad entre las sectores explotados en lucha, sin que prevalezca uno u otro sector o grupo. En este caso, sería importante fomentar una perspectiva de clase, es decir que apunte a distinguir las características de la lucha, basada en una visión estratégica de totalidad en la acumulación mundial y nacional de capital y en ella la necesidad de un papel transformador desempeñado por todos los sectores explotados, dominados y oprimidos contra sus verdaderos enemigos y explotadores.

6.) La defensa de la democracia directa o democracia de base, dispersando el poder en todos y estimulando la decisión colectiva en escenarios amplios; en consecuencia, las decisiones deberían tomarse con la participación igualitaria y sin jerarquías eternas e incuestionables. Tratamos de ser coherentes, criticamos las prácticas antidemocráticas contrarias a los ideales de emancipación social presentes en nuestros propios procesos y en las organizaciones que se sitúan en el campo popular y de izquierda, manteniendo la interlocución para avanzar en propuestas de solidaridad; unidad de acción; unidad política; entre otras dinámicas que contribuyan al fortalecimiento del sujeto popular para la emancipación.

La importancia de la Práctica y de la Crítica

Lo anterior no es más que una excusa para la discusión, es una propuesta incompleta y abierta a la critica franca de todas, solo trata de poner algunos elementos de análisis y proyección que surgen de los seminarios nacionales, sobre las cuales discutir a profundidad con la amplia gama de sujetos y tendencias de lo popular. Es solo la invitación a que le aportemos a un proyecto de nuevo tipo que le de vida a nuestro esfuerzo individual transformándolo en colectivo, con miras a la consecución de un proyecto de mayorías, que no se conseguirá de la noche a la mañana, sino con entrega y solidaridad, tiempo organizado y constante, buscamos estar a la altura de lo que queremos construir.