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Cumbre Urbana: Confluencia de procesos sociales

Soberanía territorial

Lunes 4 de mayo de 2015, por Cumbre Urbana

Hablamos desde la gran Sabana de Bogotá, territorio urbano rural en donde de la población actual es cercana a los diez millones de personas. La primacía de Bogotá como núcleo de la red de ciudades ha incidido en movimientos poblacionales principalmente hacia zonas de periferia de la ciudad y los municipios del entorno metropolitano. Este proceso tiene un impacto que no sólo se traduce en la generación de demandas adicionales de servicios públicos básicos de la ciudad, también acentúa los fenómenos de la conurbación y la suburbanización en la sabana.

El Distrito Capital como la Gobernación de Cundinamarca han planteado, desde sus instrumentos de planificación territorial (Plan de Ordenamiento Territorial y Modelo de Ocupación del Territorio, respectivamente), la idea de consolidar una red de ciudades basados en la categoría conceptual de la ciudad-región global.

Con un poco más de siete millones y medio de habitantes (proyección DANE 2012), el Distrito Capital es la principal aglomeración urbana y centro económico del país. Por su rol como capital político-administrativa del país, el tamaño de su mercado interno, la oferta de servicios especializados que brinda a escala regional y nacional, así como por su proyección internacional, Bogotá ha sido reconocida como el núcleo estructurante de la red de ciudades que la articulan con Cundinamarca y otros departamentos de la región central del país (Boyacá, Meta y Tolima).

En consecuencia, la sabana afronta fenómenos como exclusión y segregación social, desplazamiento de comunidades, localización de viviendas en zonas de riesgo, deficiente conexión vial, inadecuado manejo de residuos sólidos, intervenciones industriales, mineras, agro industriales y urbanas de alto impacto, afectación de los humedales y ríos especialmente el rio Bogotá, manejo inadecuado de las reservas hídricas existentes y de su recarga, servicios públicos y saneamiento básico ineficiente, por citar sólo algunos de los problemas.

Las estrechas relaciones de interdependencia de Bogotá con su entorno regional son de orden ambiental, económico, social y cultural. Basta con señalar que para su abastecimiento hídrico la ciudad depende en un 75% del sistema Chingaza (ubicado en los límites entre Cundinamarca y Meta), en otro 25% de municipios cundinamarqueses y el 3% restante de la cuenca del río Tunjuelo. Este mismo sistema también contribuye al abastecimiento de una parte importante de la sabana de Bogotá y se encuentra amenazado por las afectaciones al frágil ecosistema de páramos que lo soporta y por la variabilidad climática asociada al fenómeno de calentamiento global y el cambio climático. La seguridad alimentaria es otro de los ejes que expresan la interdependencia entre los territorios urbanos y rurales que conforman la región. La Capital consume 7.600 toneladas diarias de alimentos entre frutas, verduras, cereales y carnes, de los cuales, el 77% se encuentran en un radio de 300 kilómetros provenientes principalmente de Cundinamarca, Boyacá, Tolima y Meta. Así pues, Bogotá depende para su abastecimiento de la producción externa, y a su vez, la región depende tanto del mercado que la ciudad representa como de la transformación de alimentos que en ésta se realiza (MEPOT 2013).

Discutir la dinámica de ocupación de la gran Sabana de Bogotá, el uso, tenencia, conservación y distribución de sus recursos, el modelo de desarrollo, sus gobiernos, sus instrumentos de planeación, nos conducen inevitablemente a la discusión de las propuestas y agendas territoriales de poder que nos permitan realizar los consensos necesarios para desarrollar e implementar una apuesta popular en este territorio:
Sabana de Bogotá.

¡Un Territorio para la Felicidad, el Bienestar y Bien ser de sus pobladores!

Escrito por: Asamblea Sur.